miércoles, 4 de febrero de 2009

Ni modo

Ya estoy cansado o cansada, si hormiga debo ser. No doy abasto con tanto despelote. Y no, la verdad que no: no puedo solucionar su problema, no puedo hacer llover ni subir el precio de la soja ni regar toda la Pampa que, en teoría, debería ser Húmeda de por sí.



Arréglense con Cristina, pídanle consejos a Cobos, apoyo a De Narváez o preséntense a las elecciones del cielo para ver si el Barba los ayuda.

De ésta yo me bajo

martes, 20 de enero de 2009

De nada, amigos del US Airways

Suelo mantener el perfil bajo, pero esto es el colmo. Nadie piensa agradecerme por haber ayudado a los tripulantes del avión de US Airways a caer en el llano del Río Hudson como si fuera un campo de algodón? Alguien piensa realmente que el piloto cincuentón con aires de modelo senior de Paco Rabanne podía haber aterrizado de emergencia sin mi ayuda?

Gracias a Dios, hay fotos que atestiguan mi presencia. He aquí una (nótese mi vuelo en el círculo, que marcó mi huida del lugar, del diario The News de Uzbekistan)


(y ojo al hombrecito que está retratando la escena; me busca a mí y no al avión)


Transcribo, también, una de las 149 cartas de agradecimiento que recibí (se ve que hay un pasajero que no me llegó a ver, seguramente por eso no me escribió).

"Querida Hormiga Atómica:
Era un momento de penumbra, vi realmente la muerte. Imaginé mi desenlace, una luz al final del túnel. Temblé. Pensé que era el fin. Hasta que vi tu luz, escuché algo de que contra el maaal... y me desmayé.
Desperté segundos después en tus brazos, mientras me sacabas de la cabina y me sentabas en una de las alas. La gente te aplaudía, yo no entendía mucho. Luego vi cómo volabas, algo oí acerca de un robo que querías detener. Gracias, Hormiga Atómica. A vos te debo mi vida.
Hanna-Marie Startbuck
Arizona"

Gracias Hanna-Marie, realmente disfruto de hacerle el bien a la gente.

Siempre contra el mal

Afectuosamente, La Hormiga Atómica

lunes, 19 de enero de 2009

Para quienes no me conocen...

Nací en 1965, pero recién en 1967 me bautizaron como lo que soy: La Hormiga Atómica, que gracias a mi Desintegrador de Atomos puedo volar y levantar toneladas de peso. Todo con un único fin: ayudar a la gente.

Quiero decirles que ya nada tengo que ver con el Inspector Ardilla. Me cansó, siempre fue aburrido. Y no ayudaba a nadie. Lo mío es la generosidad. Si necesitan algo, me llaman. Con mis antenitas puedo estar al tanto de todo. Me mandan un correo, me dejan un comentario y las ondas electromagnéticas me llegan a las antenitas y en pocos minutos tendrán un consejo, una palabra, lo que sea.

Ya saben: Contra el maaaaaaaal... La HormigaaaaAtómicaaa